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El mito de la excelencia (*)

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Una de las palabras más utilizadas por el tecnomanagement, es probablemente “excelencia”. Es el lema omnipresente, el objetivo absoluto: organizaciones, productos, líderes, trabajadores, todo ha de ser excelente. Pero ¿qué significa exactamente excelente? Según el diccionario de la Real Academia: “Que sobresale en bondad, mérito o estimación.” Y a su vez sobresalir: “Dicho de una persona o de una cosa: Exceder a otras en figura, tamaño, etc.”. Así, lo excelente es aquello que se sitúa por encima de los demás. Según el dogma, todos tenemos que sobresalir sobre los demás. No es más que una paradoja, si todos sobresalimos, nadie sobresale.   ………

El tecnomanagement es perfeccionista, y quiere que todos los trabajadores – e incluyo en el término todos los que trabajan en la empresa, de los altos directivos al empleado raso – se conviertan en perfeccionistas, esforzándose compulsiva e incansablemente hacia objetivos imposibles.

La excelencia empresarial es un mito, una dirección hacia la que uno puede tender a condición de ser consciente de que es tan inalcanzable como los espejismos Exigir que el personal alcance la excelencia es comparable a exigirles que vayan a recoger la olla llena de monedas de oro que – según clama alguna leyenda – se encuentra a los pies del arco iris. He conocido a bastante directivos que consideran la excelencia como un conjunto de criterios que hay que aumentar conforme se alcanzan. Eso es: se define la excelencia, y una vez alcanzada, se redefine y se plantea un nuevo listón, más alto que el anterior. Esto es transformar el significado de las palabras. Si excelente es sinónimo de perfecto, de inmejorable, entonces no podemos cambiar los criterios de la perfección cada vez que la alcanzamos. En lugar de excelentes, debemos llamar estos niveles como satisfactorios (en unas circunstancias determinadas), y todo cambio en el nivel de exigencias debe ser pactado y consensuado entre las partes – empresa y trabajadores – sino, el nivel de exigencia se convierte en ilimitado, eso es: en un mito inalcanzable.

Precisamente porque es inalcanzable, porque jamás tendrán la oportunidad de conseguir la excelencia. Cuando alcancen sus primeros objetivos, se les impondrá nuevos criterios más altos, nuevos objetivos de excelencia que no serán consensuados, sino impuestos, hasta conseguir ser inaccesibles, y más pronto que tarde, el reto de superación de sí mismo que el trabajador asocia con la búsqueda de la excelencia se convertirá en un espejismo que siempre se aleja como las frutas del supliciado Tántalo. Por una parte porque la perfección no es de este mundo, por otra porque las expectativas de resultados del tecnomanagement son ilimitadas. Llega el momento en el que los trabajadores, contemplando un camino que no tiene fin, caen en la desesperación o bien en la sensación de haber sido manipulados.

En el momento que un objetivo deja de considerarse alcanzable, empieza a ser un factor desmotivador. Es un fenómeno conocido en educación y en terapia de familia: cuando las exigencias de los padres llegan a percibirse ilimitadas, de tal forma que jamás el niño podrá conseguir un reconocimiento por sus logros, entra en una forma de desesperación que genera importantes problemas en la vida adulta. El mecanismo es similar en el trabajo, de tanto correr tras una ilusión mítica, el trabajador pierde fe en lo que hace, se desmotiva y, según el caso, adopta una actitud de desimplicación y defección de la responsabilidad, o bien experimenta un fuerte sentimiento de culpa por no sentirse capaz de estar a la altura de las exigencias y necesidades de la organización. Al exigir excelencia, el tecnomanagement confunde lo que es una dirección orientativa con un objetivo a alcanzar, lo que le lleva a desarrollar complejos sistemas cuantofrénicos para controlar que todos estamos siendo sobresalientes y perfectos.

(*) Extractos tomados del libro “Las Falacias del Tecnomanagement. La verdadera crisis está en la dirección del personal” de Michel HENRIC-COLL. Es el creador del nuevo modelo de organización empresarial FRACTAL TEAMS © y autor de varios libros.

Considero que sus aportaciones son muy valiosas en el proceso de replantearnos las formas de entender y vivir el trabajo que han imperado en nuestro mundo en el último siglo. Algo a lo que humildemente apunta este blog.

Nuestra gratitud a Michel y su trabajo del que podéis encontrar amplia información en su web http://www.fractalteams.com/wp/ y en su blog

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