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El Trabajo ¿como un juego social”?

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Pintura de Joachim Patinir. “The Feeding of the Five Thousand”

En el libro “FELICIDAD LABORAL Tu Reforma Laboral Interior” podemos encontrar, entre otras, una idea especialmente provocadora: “El Juego Social del Trabajo”. Superadas las posibles resistencias iniciales a la misma, esta idea cambia radicalmente el estigma con el que nuestra cultura ha vivido el trabajo desde hace largo tiempo: el Trabajo como obligación, sacrificio y en última instancia “castigo divino”.

La idea de concebir el trabajo como un juego social entra en contradicción con muchas de nuestras creencias fundamentales. De hecho, el antiguo modelo separaba la obligación de la devoción y el trabajo del placer.

Considerar el trabajo como un juego no es una locura. Si la palabra juego suele producir disfrute y entusiasmo, todas ellas emociones que favorecen nuestro estado anímico, ¿por qué no asociarlas al trabajo? No hay nada malo en ello, al contrario, es muy beneficioso. Es solamente una cuestión de creencias.

En el modelo industrial la atención estaba puesta en recibir. Recoger un salario o un beneficio a cambio de mi tiempo, de mi energía y de mi experiencia. Basado en el paradigma de la subsistencia, el trabajo era una fuente de sustento en donde no estaba bien visto el disfrute y este solo se consideraba posible para algunos privilegiados.

En el contexto del Juego Social del Trabajo el foco principal esta puesto en “aportar”. Ofrecer lo mejor de ti, compartir tus talentos y habilidades al servicio de los demás. Por supuesto que también recibirás pero será la consecuencia de lo primero, cerrando así un ciclo vital de dar y de recibir como dos caras de una misma moneda

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¿Es el Trabajo un castigo divino?

Camareros Banquete nupcial BRUEGEL

Sirviendo en el banquete nupcial. Pieter Bruegel

Junto con el sueño, el trabajo es el área a la que más tiempo dedicamos, ya sea éste un trabajo remunerado, doméstico o de cualquier tipo. Aproximadamente un tercio de nuestra vida la destinamos a trabajar. ¿No merece esto una reflexión profunda sobre nuestra relación personal con él?

En el trabajo nos relacionamos con otros, nos implicamos física, mental y emocionalmente. Vivimos éxitos, decepciones, preocupaciones, alegrías, esperanzas, satisfacciones, miedos y fracasos. En el trabajo obtenemos aprendizajes importantes. Hacemos amigos y, a veces, enemigos. En muchas ocasiones, hasta nos enamoramos en el trabajo. Obtenemos y perdemos dinero. Conseguir trabajo, cambiar de trabajo o quedarnos sin trabajo son hechos trascendentales en nuestras vidas que marcan en ellas un antes y un después.

Y el trabajo, ¿es acaso un castigo divino? En nuestra cultura se ha dado por supuesto. En la mitología ancestral, Adán y Eva pecaron y fueron expulsados del Paraíso y condenados a “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Este mito se encuentra incrustado en lo más profundo del nuestro inconsciente colectivo y da por supuesto que todos somos pecadores y, por tanto, culpables. Presupone a un dios castigador y vengativo que nos condenó ¡a trabajar!

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